La película es un crudo registro de lo que sucedía en los campos de concentración de Chacabuco y Pisagua en 1974, en plena dictadura militar. Sus realizadores, provenientes de la República Democrática Alemana, adulteraron sus documentos y, presentándose como cineastas de la RFA, lograron ingresar a los recintos para registrar lo que ocurría en su interior.