
Marcos Barrantes Alcayaga fue ejecutado en octubre de 1973 y tenía apenas tres meses de vida su hijo cuando ocurrió el crimen. Sus restos fueron entregados a la familia luego de un nuevo proceso de identificación genética.
Hasta la comuna de Ovalle se trasladó el ministro Sergio Troncoso, encargado de las causas de Derechos Humanos de la Corte de Apelaciones de La Serena, para participar en la restitución de los restos de Marcos Barrantes Alcayaga, víctima de la denominada Caravana de la Muerte, ocurrida en octubre de 1973.
A fines de 2024 fueron exhumados 10 cuerpos debido a incongruencias y sospechas de errores en la identificación tras ser entregados a sus familiares en 1998.
«En el caso de Marcos Barrantes se había entregado osamentas incompletas y ahora pudimos entregar a la familia prácticamente el cuerpo completo con la certeza de que se trata de los restos de su familiar para su inhumación posterior, cerrando con eso un capítulo especialmente doloroso, producto precisamente de los errores en la identificación en el año 1998», señaló el ministro.
Marcos Barrantes hijo, quien tenía tres meses de vida cuando su padre fue ejecutado manifestó su tranquilidad con el término del proceso.
«Fue muy duro, nos generó revivir situaciones, revivir dolores, la revictimización de volver a desenterrar los recuerdos, volver a desenterrar a mi padre. Hoy día cerramos un ciclo, cerramos ese dolor, ese dolor de ya no tenerlo nuevamente».
La ceremonia se realizó en dependencias del Servicio Médico Legal de Ovalle, donde los profesionales explicaron a la familia las distintas etapas del proceso de identificación y entregaron los restos para su posterior sepultura.
Camila Garcés Parra, antropóloga física del servicio, fue una de ellas.
«Lamentablemente, en el año 98 cuando se exhumaron de la fosa común, no existían las tecnologías ni el avance de la ciencia que conocemos en la actualidad. Tampoco existía la metodología del análisis genético, que fue crucial ahora para poder dar certeza a la familia de que corresponde a su familiar», afirmó.
Posterior a la restitución, el cuerpo de Marcos Barrantes Alcayaga fue trasladado a la parroquia El Divino Salvador para una ceremonia religiosa y, luego, sepultado en el cementerio general de la ciudad.
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FUENTE: DIARIO LA REGIÓN – COQUIMBO