Historia

Ubicada en el norte de Chile, la región de Coquimbo fue testigo de una situación represiva sin precedentes a partir de Septiembre del año 1973, tras el golpe de Estado que derrocó al gobierno democráticamente electo de Salvador Allende.

Arellano saludando a Pinochet – Foto Washington Post

Las fuerzas armadas y agentes civiles llevaron a cabo una serie de violaciones a los Derechos Humanos que dejaron una marca imborrable en la memoria colectiva de la región. Uno de los acontecimientos más sanguinarios de esta represión fue la Caravana de la Muerte, una comitiva militar encabezada por el general Sergio Arellano Stark que recorrió varias ciudades del país, incluyendo La Serena, con el objetivo de eliminar a personas de izquierda y simpatizantes del gobierno popular.

En la zona, se llevaron a cabo ejecuciones sumarias de personas acusadas de ser simpatizantes de la Unidad Popular, funcionarios del gobierno de Salvador Allende, dirigentes estudiantiles y sindicales sin juicio previo y nula posibilidad de defensa.

La Caravana de la Muerte no fue el único hecho de violencia en la región. Hubo innumerables casos de detenciones arbitrarias, torturas, desapariciones forzadas y asesinatos perpetrados por fuerzas militares y agentes civiles que actuaban en complicidad con el régimen dictatorial. Muchas familias de la región aún hoy buscan a sus seres queridos desaparecidos durante esa época oscura de la historia de Chile.

La represión no solo se limitó a acciones de las fuerzas armadas, sino que también hubo una participación activa de agentes civiles, y colaboradores del régimen, que llevaron a cabo actos de soplonaje y violencia contra aquellos que eran considerados como enemigos del gobierno militar. Estos colaboradores civiles operaban con impunidad y sin ningún tipo de control, lo que contribuyó a la escalada de la violencia en la región. Se estima que por las carceles y recintos de detención pasaron un sinnúmero de personas las cuales sufrieron tortura y vejaciones.

Las violaciones a los Derechos Humanos en la región de Coquimbo desde el año 1973 en adelante dejaron heridas profundas, cicatrices imborrables en la sociedad chilena. La impunidad reinante durante la dictadura militar permitió que la mayoría de los responsables de estos crímenes nunca fueran juzgados ni condenados, lo que generó un clima de miedo y silencio que perduró por muchos años.


Hoy, nuestra Corporación contribuye al resguardo de la memoria de los hechos ocurridos en la región y busca que se haga justicia para todas aquellas víctimas que sufrieron en manos de la represión. Es necesario recordar estos hechos para que nunca más se repitan en Chile ni en ningún otro lugar del mundo, y para que se respeten y protejan los Derechos Humanos de todas las personas.
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