Poema de Bernardo Cortés Castro, ganador del concurso de poesía organizado por la municipalidad de Illapel en el año 1970.
¡Ahí estás! cansado con el peso de negros siglos! ¡Ahí estás! con tus cerros soñolientos gastados por el viento milenario de un olvido fenesante. ¡Oh! mi viejo Illapel todavía vives en la hojarasca de un pasado obscuro. ¡Mira! observa tus botas llenas de polvo. ¡Mira! observa tus ropas carcomidas, gastadas, iguales y no haces nada. ¡Dios mío! ¡porqué!... Y pensar, que dices ser un pueblo amigo de mi infancia. Y pensar que dices gritar tu amargura y nada. Y pensar que todo sigue igual, amigo de mi infancia. Mírate los pliegues gastados de tus secas calles agotadas sin vida. Tus naranjos, fantasmas creados por una imaginación colonial. Observa el progreso prohibido es qué no dices nada ¡no piensas! ¡Vamos viejo amigo!, sumérgete en tu pobreza. Sube por el techo obrero, y mira a tu gente. Observa tus campos sedientos por cantar a la espiga que no aparece. ¡Oh! mi viejo Illapel despierta de tu letargo, sacude tu cuerpo, defiende tu vida de la faz del olvido ¡vamos! viejo Illapel. Este es mi canto para ti Illapel es el delirio de una fuerza, por una verdad escondida, por una luz que no viene por un despertar feliz. ¡Para ti! viejo Illapel amigo de mi infancia.(B. Cortés C.)