Mediados de los años ’50, Daniel Acuña Sepúlveda, uno de los fundadores del Partido Socialista en 1933, coetáneo y amigo de Salvador Allende, decide luego de vivir en París por algunos años, establecerse en la Provincia de Coquimbo, primero en una casa de la calle Lautaro en La Serena y posteriormente en la Parcela 222 de La Colonia de Peñuelas, hoy Ruta 5 entre las calles Regimiento Arica y Talca.
Daniel Acuña tenía todas las aficiones artísticas posibles, era escritor, poeta, pintor y músico. En esta condición un amigo que trabaja reparando antiguas casonas en el valle de Elqui, le vende un viejo violín que encontró en sus trabajos. Este violín es una vieja pieza y en su interior dice “Antonio Stradivarius 1718”. Daniel por sus conocimientos sabe que no es un violín auténtico del luthier italiano, pero dada su antigua estadía en Europa, suele jactarse burlonamente de su violín Stradivarius, sin agregar que es una copia. En una de las tantas visitas que realiza Salvador Allende a la zona y en la cual como de costumbre pernocta en la parcela de su antiguo amigo, el dueño de casa en broma le ofrece el “preciado” violín para venderlo y financiar una de sus tantas campañas presidenciales. No está claro si Allende logró advertir la broma o simplemente el ofrecimiento pasó al olvido. Lo que si queda claro es que el “Stradivarius” de Acuña aumentó su fama.
Hoy 13 de Agosto, hace 36 años, cerca de las 4 de la mañana una patrulla de la CNI, comandada por el entonces capitán de ejército Patricio Padilla Villén, compuesta además por los carabineros Rodolfo Aranda Jeréz, Rigoberto Gallardo y por cabo de ejército Adolfo Camilo, irrumpen en la Parcela 222, sus órdenes no son detener al dueño de casa, a la época Secretario Regional de un clandestino Partido Socialista, sino que ajusticiarlo. Al sentir ruido en el portón de acceso a la parcela, Roberto, el hijo del dueño de casa sale a ver qué pasa, cuando recibe un balazo en el estómago, sólo atina a gritar a su padre y correr hacia los arbustos que había al interior de la parcela. El grupo agresor ingresa a la casa de Acuña lo acribilla en un clóset, donde el dueño de casa trató de esconderse, luego es depositado en una cama, para finalmente ser envuelto en una colcha y no se sabe si vivo o muerto es dinamitado en la tina del baño. Con posterioridad el grupo saquea la vivienda, sustrayendo valiosos objetos de ella. Roberto Acuña, herido de gravedad emprende camino hacia la casa de su prima Mireya, localizada en la calle Alfredo Berndt, en el sector Vista Hermosa en La Serena. Su caminar el lento, probablemente pierde el conocimiento en algunos momentos, sus zapatos chapotean sangre. Llega 4 horas más tarde a su destino, advirtiendo a sus familiares sobre lo sucedido a su padre, de allí es llevado primero hacia una iglesia y luego al hospital de La Serena, donde es intervenido de urgencia y luego detenido por orden de la fiscalía militar. Roberto Acuña, logra reponerse al ataque, pasa medio año en prisión y cerca de 10 en libertad condicional. En la vivienda de Daniel Acuña, luego de la explosión y el saqueo muy pocos objetos sobreviven este brutal ataque,…uno de ellos el “Stradivarius”, testigo no mudo, de la vida y muerte de su dueño. Hace algunos días, gracias a las gestiones de Pepe Reyes logré entrevistar a Roberto Acuña y tuve el famoso violín en mis manos. A 36 años de este horrendo crimen, este viejo instrumento musical, sin tocar una sola nota, nos recuerda que aún no se ha hecho justicia y que es imperioso que la Justicia concluya este caso y dicte condena a los culpables.
Autor: Celso López San Francisco, 13 de Agosto de 2015