Relato de Eduardo Cortés, hijo de Hipólito Cortés Álvarez, a Diario EL DÍA 14-09-2023.
Para la familia y, especialmente, para su esposa, el caso de Hipólito Cortés Álvarez, de 43 años de edad al momento de ser fusilado, fue doblemente horrible, ya que el abogado que representaba a la familia en ese momento, Gustavo Rojas, había conseguido en Santiago que Hipólito fuera sobreseído de toda responsabilidad y acusaciones infundadas, pero al llegar con los documentos, ya era tarde.
Su hijo, Eduardo Cortés, afirma que desde el día en que su madre se presentó en el regimiento de La Serena en su búsqueda, en octubre de 1973, comenzó también la búsqueda de justicia.
“Se golpearon muchas puertas. Mi hermano viajaba constantemente a Santiago, representando a la familia para reunirse con abogados pidiendo justicia, para saber de su paradero, porque jamás se perdió la esperanza de que siguiera con vida y no fue hasta el año 1998 que fue encontrado su cuerpo en una fosa clandestina en el cementerio de La Serena y con esto se presentó una demanda.
Desde que volvió la democracia que se ha estado luchando para que se haga justicia. Al día de hoy, tras 50 años de su homicidio, aún no se logra que haya justicia y que los criminales paguen por las atrocidades cometidas contra su persona y también de otros”, explica.
Su padre era obrero y funcionario municipal de Ovalle y sobre su detención narra lo siguiente: “mi padre fue detenido el 20 de septiembre de 1973. Era día hábil de trabajo en la Municipalidad de Ovalle. Él tomó su bicicleta y se fue a su trabajo, pero lo estaba esperando un gran contingente de Carabineros. Se lo llevaron a la comisaría, lo dejaron incomunicado. No sabíamos qué había pasado con él, porque no llegó a almorzar y mi mamá presentía que algo malo había pasado, ya que lo llamaban por bandos militares. ‘El ciudadano Hipólito Pedro Cortés Álvarez debe presentarse a Carabineros de Ovalle o se le disparará donde se le encuentre’. Era muy fuerte y aterrador eso. Estuvo detenido e incomunicado una semana más menos en la comisaría. Fue cruelmente torturado e incomunicado, y no sabíamos que estaba detenido en la comisaría”, afirma.
Más adelante explica que su papá fue trasladado a la Cárcel de La Serena y desde allí, el día 16 de octubre de 1973, junto a Jorge Jordán, Óscar Cortés y Gabriel Vergara, al mediodía, fueron llevados directamente a la Fiscalía Militar, “donde funcionaba el servicio de inteligencia y fueron torturados cruelmente, y posteriormente trasladados a la cancha de tiro del regimiento donde fueron masacrados”, relata.
FUENTE: DIARIO EL DÍA – 14-09-2023 »