Panorama y problemas de didáctica general

65 c) ”Singularidad de espíritu. (Single-mindedness). En lo que respecta a la palabra, es aplicable a ella mucho de lo que se dijo bajo el epígrafe del ”espíritu directo”. Pero lo que la palabra quie- re decir aquí es plenitud de interés, unidad de propósito, la ausencia de fines ulteriores sofoca- dos, pero eficaces, para los cuales el fin profesado no es más que una máscara. Lo equivalente a integridad mental. La absorción, la concentración, la plena preocupación por la materia de estudio en sí misma, la nutren. El interés dividido y la evasión la destruyen.” ”Sólo tenemos que recordar nuestras propias experiencias en la escuela o en el momento presente cuando nos dedicamos externamente a acciones que nos afectan a nuestros deseos y propósitos, para comprender cómo predomina esta actitud de atención dividida: la duplicidad de espíritu. Es evidente la pérdida de energía de pensamiento disponible inmediatamente cuan- do tratamos, en forma consciente (o intentamos tratar), de atender a una materia, mientras que inconscientemente nuestra imaginación se dirige de un modo espontáneo a asuntos más agradables. Mas sutil y más permanente paralizador de la eficacia de la actividad intelectual es fomentar una decepción habitual, con el sentido confuso de realidad que le acompaña. Una doble norma de realidad, una para nuestros intereses privados, más o menos ocultos y otra para los asuntos públicos y reconocidos, dificulta, en la mayor parte de nosotros la integridad y la plenitud de la acción mental.” ”No son difíciles de encontrar las condiciones escolares favorables para esta división del espí- ritu entre las tareas declaradas, públicas y socialmente responsables y la indulgencia de pen- samiento privada, mal regulada y reprimida. Lo que a veces se llama ”disciplina rigurosa”, es decir la presión coercitiva exterior, tiene esta tendencia. La motivación mediante recompensas extrañas a las cosas que han de hacerse, produce un efecto semejante-. Todo lo que hace a la educación, ser meramente preparatoria actúa en esta dirección.” d) Responsabilidad. Por responsabilidad como un elemento de la actitud intelectual se entiende la disposición a considerar de antemano las consecuencias probables de toda medida proyectada y a aceptarlas deliberadamente: aceptarlas en el sentido de tenerlas en cuenta, de reconocerlas en la acción y no da prestarles un mero asentimiento verbal,” ”La responsabilidad intelectual significa normas severas a este respecto. Estas normas sólo pueden formarse mediante la práctica de seguir y actuar sobre el sentir de lo que se adquiere”. “La plenitud intelectual, es así, otro modo de designar la actitud intelectual que estamos consi- derando. ”Hay un género de plenitud que es casi meramente físico: el género que significa ejercitación mecánica y completa en todos los detalles de una materia. La plenitud intelectual es VER UNA COSA TOTALMENTE. Después de una unidad de propósito a la cual se subordinan los detalles, y el de presentar una multitud de pormenores inconexos. Se manifiesta en la firmeza con que se desarrolla el sentido pleno del propósito y no en la atención, por ”consciente” que pueda ser, a las etapas de la acción externamente impuesta y dirigida.” En consecuencia, el problema del método es más complejo de lo que usual y aparentemente consi- dera el maestro. Finalmente consideremos las características básicas que -según A. y J. Schneieder debe presentar el método didáctico. Dichas características se enuncian como ”momentos” del método: a.- momento lógico b.- momento psicológico c.- momento económico – didáctico d.- momento estético – ético e.- momento personal El método didáctico observa el “momento lógico” cuando en todas sus partes responde a las leyes del pensamiento. Vale decir, cuando entre las operaciones y procedimientos no hay contradicciones y en cambio, existe coherencia, orden, naturalidad 10.- A. y J. Schneieder: “Didáctica General” Edi. Losada – Bs. Aires, 1946.

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