Panorama y problemas de didáctica general
64 situación como un estímulo para el pensamiento; en tercer lugar, que el alumno posea la informa- ción y haga las observaciones necesarias para tratarlo; en cuarto lugar, que las soluciones sugeridas le hagan ver que él es el responsable de desarrollarlas de un modo ordenado, y en quinto lugar que tenga la oportunidad y la ocasión de comprobar sus ideas por su aplicación, de aclarar su sentido y de descubrir por sí mismo su validez”. Para Dewey el problema del método está vinculado directamente al desarrollo más eficaz y fructífe- ro de la materia de una experiencia. Situación que analizaremos más adelante. Por otra parte, Dewey considera en forma especial ”algunas actitudes que son centrales en los métodos eficaces de tratar la materia de estudio». (9) Al respecto distingue cuatro actitudes funda- mentales: ”el carácter directo, la amplitud de espíritu, la singularidad espiritual (o entrega total) y la responsabilidad”. Estas cuatro actitudes las anotaremos tal cual las presenta el pensador norteamericano. a) ”Es más fácil indicar lo que se entiende por carácter directo (directness) mediante términos negativos que por positivos. La preocupación personal, la confusión y la coacción son sus enemigos amenazadores. Estos indican que una persona no está interesada inmediatamente por la materia de estudio. Se ha Interpuesto algo que desvía el interés hacia soluciones laterales. Una persona preocupada personalmente piensa en parte en su problema y en parte en lo que otros piensan de sus actuaciones. La energía desviada significa pérdida de poder y confusión de ideas”. ”La confianza es una buena palabra para lo que se quiere decir con la expresión ”carácter -directo”. No debe confundirse, sin embargo, con la confianza en sí mismo, que puede ser una forma de presunción. La confianza no es un nombre para lo que uno piensa o siente sobre su actitud; no es refleja. Denota el espíritu de rectitud con que se va a lo que hay que hacer. Designa, no una confianza consciente en la eficacia de los poderes de uno, sino la fe inconsciente en las posibilidades de la situación. Significa estar a la altura de las necesidades de esta”. ”Todo lo que los métodos de un maestro, distraen la atención del alumno de lo que ha de hacer y la transfieren a su propia actitud respecto a lo que está haciendo, perjudica al sentido directo del interés y la acción. Si se persiste en ello, los alumnos adquieren una tendencia permanente a la inquietud, a mirar en torno sin objeto, a buscar alguna clave de acción aparte de la que les proporcione la materia de estudio, b) ”Amplitud de espíritu. La parcialidad es, como hemos visto, un acompañamiento de la existen- cia del interés, puesto que éste significa participar, compartir, tomar posición en algún movi- miento. Todas ellas son razones, pues, para una actitud de espíritu que acoge activamente las sugestiones y las informaciones importantes de todos lados.” ”La amplitud de espíritu significa la accesibilidad de éste a todas y cada una de las considera- ciones que arrojen luz sobre la situación que se necesita aclarar y que ayuden a determinar - las consecuencias de actuar de este o aquel modo.” ”Lo peor de la terquedad de espíritu y sobre los prejuicios es que detienen el desarrollo y cie- rran al espíritu para nuevos estímulos. La amplitud de espíritu significa la conservación de la actitud infantil; la estrechez de espíritu significa la vejez intelectual prematura. ”La amplitud de espíritu no es lo mismo que la variedad de espíritu. Colocar una señal que diga ”Entrad, no hay nadie en casa”, no es equivalente a hospitalidad. Pero hay una especie de pasividad, una disposición a dejar que las experiencias se acumulen y maduren, que es esencial para el desarrollo. Pueden acelerarse los resultados (respuestas o soluciones externas); pero no pueden formarse los procesos. Necesitan su tiempo para madurar. Si todos los maestros com- prendieran que la medida del desarrollo educativo es la cualidad del proceso mental, y no la producción de respuestas correctas, se produciría poco menos que una reducción en la enseñan- za».” 9.- John Dewey: Obra citada
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