Panorama y problemas de didáctica general

49 to del juego propio de las fuerzas cósmicas. En este sentido, Cultura es el todo formado por objetos que son producto de las fuerzas del hombre, esto es, una ”adición humana a la naturaleza». (3) Esta acepción de Cultura nos presenta al Hombre enfrentado a dos mundos: Naturaleza y Cultura. El hombre es -así- un ciudadano de dos mundos. En la medida en que el hombre va modificando la naturaleza se va ampliando la realidad cultural, gracias al poder creador del ser humano, poder creador que algunos denominan como espíritu. Por eso, Wundt define la cultura como ”la influencia activa sobre la naturaleza en interés de objeti- vos vitales humanos”. Por su parte, Ralph Linton (4) define la cultura como ”la configuración de una conducta aprendida, y los resultados de la conducta, cuyos elementos componentes son compartidos y transmitidos por los miembros de una sociedad particular”. Que sea una configuración de una Conducta aprendida quiere significar los modos de conducta asociados o forma de cultura de la vida social. Los resultados de la conducta hacen referencia a los objetos materiales, a las creaciones del hom- bre, por, lo cual incluye no sólo lo material, sino que también lo inmaterial. Pues bien, la Cultura la podemos mirar desde dos ángulos; como patrimonio de la comunidad y -por tanto- accesible a todos los componentes, y como el grado de cultivo interior alcanzado por un individuo, como un patrimonio personal, De ahí la denominación, de cultura impersonal para una y la de cultura personal para la otra. Entre la cultura impersonal que es objetiva, y la cultura personal que es subjetiva se opera un inter- cambio permanente que las enriquece, recíprocamente. Por un lado, la actividad creadora del hombre crea cultura impersonal y a su vez, el hombre va formando su cultura personal cogiendo los productos de la cultura objetiva. Es un círculo; cultura subjetiva crea cultura objetiva crea cultura subjetiva. De ahí la definición de culturas: es la objetivación del espíritu humano. El hombre, a través de su capacidad creadora, crea y cuando sus creaciones se objetivan tenemos la cultura objetiva. Por consiguiente, la cultura es algo vivo que se renueva y avanza; se renueva y avanza la cultura impersonal; se renueva y avanza la cultura personal. La cultura es, como dijo Leo Frobenius, un ser viviente; tiene una dinámica propia, independiente del mismo ser que la ha creado. La cultura nos presenta algunas características esenciales, que podemos resumir en dos; su condi- ción estructural o unitaria, y su dinámica. Dada la condición estructural de la Cultura, la materia de enseñanza que es cultura objetiva, ad- quiero su verdadero valor cuando se muestra integrada en el contexto de una situación de experiencia o de un sistema de conocimientos. Solo en estos casos la materia de enseñanza tiene sentido funcional. Y en atención al carácter dinámico de la Cultura, la materia de enseñanza se concibe como algo vital, la atmósfera en que esta sumergida el educando. La materia no es algo estático. 2.- Análisis espectral de la Cultura A pesar de que la Cultura es un todo orgánico, conceptualmente puede ser analizada, para distinguir sus facetas o colores más característicos. Eduardo Spranger diferencia seis sectores dentro de la Cultu- ra, que denomina ”formas de vida”. Cada sector cultural está definido por un valor, y está regido por una ley característica. A su vez, el ser humano muestra una tendencia o dirección predominante hacia una de esas formas de vida, lo que determina un tipo de hombre, idealmente concebido. Lo anterior no significa necesaria y taxativamente que el hombre real encaje indefectiblemente en esos esquemas; simplemente se trata de sostener que en sus acciones el ser humano se inclina más a una dirección que a otras. El esquema teórico de Spranger nos presenta este cuadro. 3.- Roberto Munizaga: Obra citada. 4.- Ralph Linton: ”Cultura y Personalidad” Fondo de Cultura Económica, México, 1945

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