Panorama y problemas de didáctica general

48 CAPÍTULO CUARTO EL PROBLEMA DEL ”QUE” EN EL PROCESO DE ENSEÑANZA-APRENDIZAJE 1.- Materia de enseñanza y cultura El profesor Munizaga (l) formula la afirmación siguiente que nos sirve de base para iniciar este capítulo ”La materia de estudios considerada en su origen, y captada, por decirlo así, elementalmente, ”en el huevo”, se confunde con los contenidos de la existencia en una comunidad histórica”. Por consiguiente, la materia de enseñanza sólo puede comprenderse como contenido cultural. Sin embargo, la Pedagogía Tradicional concibió la materia de enseñanza como la cultura del adulto que debía ser traspasada al educando. Esa cultura adulta se identifica con el ”saber del adulto”, conjunto de INFORMACIONES y de CONOCIMIENTOS recogidos por el adulto y que necesariamente el educando tenía que aprender, lo que involucraba un proceso de memorización y un acto de repetición. La materia de enseñanza constituía algo estático, fijo y definitivo. La materia de enseñanza consti- tuía, así, una clasificación sistematizada, ya hecha, de los hechos y principios del mundo de la natura- leza y del hombre. En consecuencia, el adulto encontraba la materia de estudio en los textos, los cuales consultaban aquella clasificación sistematizada de los hechos y principios del mundo natural y social. Pero esta idea de la materia de enseñanza ya no tiene validez. Las investigaciones de las ciencias que estudian al hombre y a la cultura nos muestran cuál es la verdadera naturaleza de la materia de enseñanza. Si nos preguntamos que aprende el educando tenemos que contestar que aprende una determinada cultura. El contenido o materia del aprendizaje es la cultura, en consecuencia. Por esto, hoy día la materia de enseñanza se formula como contenidos culturales. De aquí se pueden plantear dos acepciones de materia de enseñanza: cualitativamente constituye contenidos culturales y cuantitativamente la materia de enseñanza viene a ser un conjunto de conteni- dos culturales seleccionados, adaptados, graduados, clasificados y organizados. Así vemos, por lo tanto, cómo es de efectiva la siguiente afirmación del profesor Pino (2) : ”La ma- teria de enseñanza es valiosa en la medida que refleja las cualidades más esenciales de la Cultura y se identifica con los valores humanos más elevados que esta encierra”. Si bien es cierto que la materia de enseñanza constituye CONTENIDOS CULTURALES, no es menos cierto que, cuantitativamente no puede identificarse materia de enseñanza con cultura. El acervo cultural es tan extenso que es imposible, siquiera concebir, que los programas de ense- ñanza desde la Escuela Primaria a la Universidad, pudieran abarcar toda la cultura acumulada. La materia de enseñanza se confunde con la cultura objetiva. ¿Qué entendemos por Cultura? En términos amplios, cultura son todas las manifestaciones de las formas de vida de un pueblo. De esta manera, los hábitos, usos, costumbres, tradiciones, lenguaje, etc. Esta acepción nos revela que el hombre, desde que nace, se encuentra inmerso en la cultura, atmós- fera creada por el hombre propia de la sociedad humana. El individuo, consciente o inconscientemente, va asimilando esa atmósfera: adquiere sus hábitos, sus usos, sus costumbres, sus tradiciones, su lenguaje. Por lo tanto, no es licito decir que hay ”hombres incultos» todo hombre tiene una cultura, así como todo hombre posee personalidad. También se ha definido la cultura tomando como referencia la Naturaleza, ese todo que es produc- 1.- Roberto Munizaga: ”Principios de Educación” 2.- Martín Pino: ”Didáctica General”

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