Panorama y problemas de didáctica general
21 Por lo tanto, sus características básicas muestran la existencia de virtudes gregarias, espíritu de servicio, de cooperación, de solidaridad. La educación es entonces el proceso de capacitación del hombre eficientemente social, sin embargo, no podemos olvidar que ”la educación es una actividad que se lleva a cabo en una sociedad, y sus designios y métodos dependen de la naturaleza de la sociedad en que se desarrolla. (15) Por consiguiente, el ideal de eficiencia social depende de la ”naturaleza de la sociedad” que lo sus- tente, sociedad ubicada en el tiempo y en el espacio. Por esto, el hombre eficientemente social tendrá una connotación diferente en una sociedad capita- lista, en una sociedad socialista, en una sociedad religiosa, en una sociedad democrática, etc. Así, Pinkevitch plantea, que en la Rusia Soviética la eficiencia social’ reclama un hombre capaz de una lucha revolucionaria, directa, real y colectiva, el constructor de un régimen de transición hacia el socialismo, que sea hábil para edificar sobre las ruinas del pasado. Este hombre tiene que ser robusto, sano, activo, audaz, alegre, completo, al corriente de las realizaciones científicas, técnicas y artísticas de su tiempo, estrechamente ligado a la vida de la actualidad y absolutamente devoto a la causa de los trabajadores”. En cambio, el concepto de eficiencia social en la postulación de Estados Unidos, se puede encontrar en estas ideas de W. Ch. Bagley. a).- Sólo es socialmente eficiente aquel individuo - que no es una carga, para la sociedad. Aquel, en otras palabras, que es «capaz de levantar su propio peso”, sea directamente como agente productor o indirectamente, guiando, estimulando o educando a otros en el esfuerzo productivo b).-Sólo es socialmente eficiente el hombre que además de levantar ”su propio peso” estorba lo menos posible los esfuerzos ajenos”. c).- Es socialmente el más eficiente aquel hombre que no sólo llena los anteriores requisitos sino, que, además, pone su energía, consciente y persistentemente, al servicio de esa creciente diferenciación e integración de fuerzas sociales que en todas partes se identifica con el progreso (14) G.- CONCEPCIÓN DEMOCRÁTICA DE LA VIDA Devícy (15) ha escrito que ”una- democracia es más que una forma de gobierno; es primariamente un modo de vivir asociado, de experiencia comunicada, juntamente”. También anotó «Una sociedad es democrática en la medida en que facilita la participación en sus bienes de todos sus miembros en condiciones iguales y que asegura el reajuste flexible de sus institu ciones mediante la interacción de las diferentes formas de vida asociada. (15) La democracia, por consiguiente “es una forma de vida, que involucra» tanto la vida política, como la vida económica, como la vida social De ahí que las adjetivaciones de democracia política, económica, social sólo representan el énfasis circunstancial en un aspecto de la democracia. La posibilidad de participación de todos los miembros de la sociedad en los bienes comunes. En una sociedad democrática importa el reconocimiento del prin- cipio de respeto a la personalidad humana: sólo hay respeto a la personalidad humana cuando efectiva- mente el individuo participa de los bienes de la sociedad, por cuanto, solo entonces se está asegurando a aquél el derecho a vivir, el derecho a subsistir, el derecho a convivir y el derecho a la cultura. Pero no basta sólo el respeto a la personalidad para que exista una democracia: es necesario ade- más que esa participación sea igualitaria. La igualdad en una democracia tiene que entenderse - como igualdad social y no como - igualdad individual. Esta concepción de la igualdad como derecho social importa borrar las barreras artificiales de una sociedad pluralista, que impiden la realización del sujeto en desmedro de sus potencialidades. De aquí la necesidad de que el individuo aprenda cómo tiene que participar en una sociedad demo- crática. Implica, así, la democracia una técnica o metodología que sea capaz de hacer funcionar aquella concepción de la vida. 14.- W. Bagley: ”El proceso educativo”. Sgto.- Chile; 1914 15.- John Dewey: Obra citada
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