Panorama y problemas de didáctica general
18 distribuir el mérito de las personas, de los actos y en general, el precio de los bienes de la tierra. Examinemos, pues, algunas definiciones de la educación como problema, para lo cual revisaremos algunas concepciones de la vida, siguiendo en lo fundamental las ideas del profesor Roberto Munizaga A. A.- CONCEPCIÓN UTILITARIA DE LA VIDA Primum vivere, deinde philosophari Vivir calculando lo que sea. He aquí el principio de esta concepción, primero vivir, después filosofar. Pero vivir como sinónimo de acción práctica, utilitaria, calculada. Vivir calculando lo que sea provechoso, aunque el utilitarismo egoísta se disfraza “del bien común”, ”del bien general” La vida y el tiempo del hombre significa oportunidad de trabajo y ganancia. Fácil es derivar que esta concepción coincide generosamente con el sentido de la sociedad burguesa y con la orientación demoledora de la sociedad capitalista. Esta concepción de la vida nos ofrece una imagen de hombre que Spranger esquematiza como el “homo economicus”, el comerciante, el industrial, el artesano, el empresario, el administrador de empresas, el gerente. Tal concepción de vida y tal imagen de hombre sustentan como valor supremo, en la escala jerár- quica a lo útil. Que teoría educativa se desprende de esos principios? Desde luego, la educación se interpreta como un proceso de preparación para la vida, preparación para la acción, preparación para el practicismo, preparación como adiestramiento para ganarse la vida. Consecuencialmente, el sistema educativo tiene que destacar la importancia de la educación espe cial, en detrimento de una educación general básica. Todo esto lleva a una errada consideración unilateral de la educación como inversión. Concluyendo, de acuerdo con una concepción utilitaria de la vida, la educación se define como el proceso de preparación para ganarse la vida. B.- CONCEPCIÓN INTELECTUALISTA DE LA VIDA En este caso nos enfrentamos a la máxima ”Primero filosofar, después vivir”, absolutamente contraria a la anterior. Filosofar en el sentido de pensar y ”pensar es resolver un problema, vencer un obstáculo, conseguir un propósito, como apunta J. A. Encinas (9) Y este proceso de pensar bien, supone la existencia del saber, pero no del saber empírico, sino que, del saber reflexivo, siempre abierto a desentramar las maravillas del mundo. Y este saber reclama una adecuada y seleccionada dosis de informaciones y de conocimientos, cono elementos cognoscitivos que permitan al hombre ubicarse inteligentemente en el mundo natural y cultural, y resolver acertadamente las situaciones problemáticas nuevas o imprevistas que puedan presentársele. El tipo de hombre, que se postula es el ”Homo sapiens”, el hombre teórico o intelectual, el hombre de ciencia, el hombre estudioso en general, él pensador. No se trata, pues, del hombre instruido, del hombre simplemente informado, del erudito enciclo- pédico, pero mentalmente desintegrado. Surge como jerarquía valorativa, que imprime su sello a esta concepción, la de los valores teóricos, con su finalidad última, de búsqueda de la verdad. De acuerdo con esta concepción, la educación viene a definirse como el proceso destinado a la adquisición del saber y al cultivo de la inteligencia» Deriva de aquí la importancia de una educación universalizada por sobre todo limitado especialísmo. Sin embargo, al igual que la concepción anterior, ésta es unilateral por cuanto no atiende al hom- bre en su integralidad. 9.- José Antonio Encinas. Citado por Munizaga en ”Principios de Educación”,
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