Panorama y problemas de didáctica general
15 CAPÍTULO PRIMERO EDUCACIÓN Y PEDAGOGÍA 1.- Sentido y significación de la educación Dewey, en una de sus obras fundamentales (1) nos plantea la afirmación de qué la educación es una necesidad de la vida. En efecto, los seres vivos se conservan por renovación, vale decir que el ser vivo tratará de convertir las energías que actúan sobre él en medios para su propia existencia ulterior. Pues bien, para utilizar mejor todas esas energías es indispensable que el ser humano se eduque. Y como desde que nace el ser humano necesita de variados medios para su propia existencia ulte rior, tenemos que la educación acompaña al hombre durante toda su vida. De aquí que podemos conceptualizar la educación como el proceso por el cual el ser humano mo- difica su comportamiento en situaciones específicas a través del tiempo. Es decir, el hombre cambia sus maneras de pensar, de expresarse, de sentir y de actuar a través de su vida como resultado de la educación. Muchos son los factores que inciden y confluyen para hacer posibles tales cambios. Desde luego, está la propia naturaleza intrínseca del ser humano, que es producto básico de la herencia. Por herencia, el ser humano es educable, por lo cual partimos del principio de la educabilidad del hombre, exponemos y aceptamos que es educable. Si no aceptamos este principio no podríamos ser profesores o no podríamos aspirar a serlo. Al respecto, John Adams (2) señala: «La experiencia común nos da la razón al aceptar como un he- cho, que los seres humanos pueden ser educados. Todo lo que sabemos de la historia del hombre, por los registros o las huellas de su civilización primitiva, tienden a fortalecer esta suposición. En- reali- dad, la capacidad especial del hombre-para ser educado, es lo que le ha asegurado, su posición actual en la cabeza de la jerarquía animal». Por otro lado, los cambios de comportamiento dependen de diversas variables socio-culturales que se encuentran en las múltiples situaciones específicas que conforman el ambiente en que nace, crece y madura el ser humano. Vale decir que en el proceso educativo son muy diversos los datos que el educador tiene que consi- derar y consignar. Lo esencial es que, como seres humanos, todos venimos al mundo con ciertas posibilidades y limi- taciones. El poder del educador justamente reside en ayudar al educando a sacar el mejor partido de esas posibilidades y limitaciones. El anterior concepto de educación que hemos formulado incluye la tesis de que “la verdadera natu- raleza, de la vida consiste en luchar por continuar siendo” Cómo esa continuación sólo puede asegurarse por renovaciones constantes, se concluye que la vida es un permanente e inevitable proceso de autorrenovación y este proceso de autorrenovación se concreta día a día en cambios en las maneras de pensar, de expresarse, de sentir y de actuar. Instante a instante nuestra - autorrenovación, esto es, nuestra educación, importa cambios, que se manifiestan en conductas diversas, tales como hábitos, destrezas, habilidades, informaciones, conoci- mientos, ideas, actividades, preferencias. La educación como hecho social En líneas anteriores hemos señalado que la educación es un proceso. Pero también podemos ana- lizar el sentido y significado de la educación advirtiendo que, antes que nada, es un hecho social, por cuanto, como anota el profesor Munizaga (3) , “existe primero como una función espontánea del organismo social”. 1.- John Dewey “Democracia, y Educación” Edit. Losada-; Buenos Aires 1953. 2.- John Adams “Evolución de la Teoría Educativa” Uteha, Léxico. 1960.- 3.- Roberto Munizaga ”Principios de Educación” Edit. Universitaria S.A. Santiago de Chile 3° Edición.
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